La pandemia ha hecho que toda la sociedad haya tenido que hacer frente a nuevas realidades provocando un importante repunte en enfermedades mentales. La falta de contacto físico, el desempleo, los temores o las preocupaciones han contribuido a la aparición de la depresión y de la ansiedad en muchas personas.

Hay que tener en cuenta que las enfermedades mentales pueden llegar a ser de gran peligro para quienes las padecen. La depresión es una de las enfermedades más frecuentes en todo el mundo. Personas con un grado de depresión grave presentan un riesgo de suicidio alto. En este nuevo artículo, vamos a hablarte de la depresión y te daremos todas las claves para un diagnóstico temprano. ¿Comenzamos?

 

¿Qué es la depresión?

Estar triste, melancólico o infeliz, son emociones que todas las personas pueden sentir alguna vez a lo largo de su vida. Sin embargo, cuando estos sentimientos de tristeza, ira o frustración interfieren con tu vida diaria en un largo periodo de tiempo quizás lo que podrías estar sufriendo es una depresión. Pero ¿qué es la depresión?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza principalmente por la presencia de tristeza, desánimo, pérdida de interés, sentimientos de culpa, trastornos del sueño o falta de concentración. Es como si tu vida pasara a cámara lenta y sientes un sentimiento de inferioridad con respecto a todas las personas que están a tu alrededor. En los casos más graves algunas personas tienen pensamientos frecuentes de suicidio.

Las personas que sufren depresión no tienen estas emociones unos días concretos, sino que todos los días van arrastrando estas emociones y no es algo que desaparece. Es una enfermedad mental que está en tu cabeza.

¿Qué es lo que le pasa a tu cerebro al sentirse así? Los expertos aseguran que existe un descenso de neurotransmisores, que son las sustancias que llevan la información de una neurona a otra. Este trastorno normalmente viene acompañado de otros muchos problemas, tanto psíquicos como psicológicos. La depresión es una enfermedad muy compleja y en su origen y desarrollo intervienen múltiples factores de tipo genético, biológico o psicosocial.

Dependiendo del número y el estado de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse en diferentes estados.

 

Tipos de depresión

Es muy importante conocer el tipo de depresión que padece y sufre una persona, ya que una identificación temprana va a influir en su pronóstico de evolución, pero también es imprescindible para saber elegir correctamente las terapias o los tratamientos más adecuados.

Depresión reactiva

Las depresiones reactivas son las más comunes. Normalmente, este tipo de depresión parece coincidir con algún acontecimiento adverso de la vida, como puede ser un divorcio, la pérdida de un ser querido, problemas económicos y la pérdida de un empleo.

El inicio de la depresión no tiene que ocurrir inmediatamente después del acontecimiento, sino que, en algunas ocasiones, suele tardar en aparecer unas semanas o incluso meses. Solemos encontrar este tipo de depresión en personas adultas que se han visto afectadas por una situación de ansiedad o un evento altamente estresante. Normalmente, la recuperación se centra en los factores de personalidad del paciente.

Depresión endógena

A diferencia de la depresión reactiva, la depresión endógena es aquella que se desarrolla sin necesidad de que ocurra un evento o acontecimiento contextual estresante. Este tipo de trastornos responden mejor a tratamientos con medicamentos y fármacos.

Las depresiones endógenas tienen un fuerte componente genético y sus causas suelen ser más biológicas. Los síntomas de este tipo de depresiones son más graves que los síntomas de las depresiones reactivas.

Depresión maníaca

La depresión maníaca, o trastorno bipolar, es una patología que debe de vigilarse muy de cerca. Se caracteriza en personas que sufren altibajos en su personalidad, por ejemplo, pueden tener intervalos de euforia con episodios depresivos.

Los individuos que sufren de este trastorno tienen los síntomas frecuentes de una depresión, pero con cambios extremos en su estado de ánimo que comprende altos niveles emocionales. El paso de un episodio a otro puede darse seguido o separado por un período corto de tiempo.

Distimia

El trastorno depresivo persistente, también conocido como distimia, está caracterizado por tener únicamente sintomatología depresiva, a diferencia de la depresión maníaca. La duración de la distimia puede extenderse hasta dos años, en los que síntomas de tristeza suele acompañar a la persona a diario.

Los síntomas suelen ser similares a los que aparecen en otras depresiones: tristeza, variaciones en el sueño, apatía, desgana o baja autoestima. Sufrir este tipo de depresión indica la tendencia a sufrir otros trastornos depresivos más graves.

Depresión Psicótica

La depresión psicótica es un trastorno mayor. Uno de sus principales síntomas suele incluir algún trastorno de psicosis. ¿Qué es un trastorno de psicosis? Son trastornos mentales graves que se caracterizan por una percepción anormal de la realidad. Las personas que padecen trastornos psicóticos pierden el contacto con la realidad y suelen sufrir delirios y alucinaciones.

Depresión Postparto

La depresión postparto es un claro ejemplo de un cambio en el estado de ánimo generado por un acontecimiento determinado. El embarazo, el parto y todos los cambios que esto conlleva, son el origen de los síntomas depresivos. Las alteraciones hormonales en las mujeres, la sucesión de tantos cambios o incluso la responsabilidad, son solo algunas de las causas más comunes que podemos encontrar en la depresión posparto.

                         

Síntomas de la depresión

Seguro que en algún momento a lo largo de tu vida te has sentido triste, no tenías ganas de salir y ver a tus amigos o tenías problemas para conciliar el sueño. Todo ello puede ser emociones normales, provocadas por un motivo concreto, y no todo tiene que estar relacionado con la depresión. A continuación, vamos a detallar una lista con los principales síntomas de la depresión.

Si presentas cinco de estos síntomas durante un periodo de más de dos semanas, es aconsejable acudir a un médico o especialista.

  • Estado de ánimo irritable.
  • Tristeza.
  • Desmotivación.
  • Dificultad para experimentar placer.
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
  • Sentimientos de inutilidad y culpa.
  • Dificultad de concentración.
  • Sentimientos de abandono o desesperanza.
  • Cambios en el apetito.
  • Cansancio o falta de energia.
  • Movimentos lentos.
  • Pensamentos repetitivos de muerte o suicídio.

 

Causas y factores de riesgo de la depresión

¿Qué es lo que causa la depresión? Nos podemos hacer una idea de diferentes motivos por los que una persona puede llegar a padecer depresión. En general, podemos decir que la depresión es causada por una pérdida de reforzadores. Los reforzadores son todas las personas, objetos o situaciones que tienes en tu vida y te hacen feliz, te alegran o te complementan. Cuando pierdes uno de estos reforzadores, que de forma objetiva puede tener más o menos importancia, puedes desarrollar una depresión.

 

No existe una única causa para que una persona sufra depresión. Muchas veces está generada por causas externas fácilmente identificables: el fallecimiento de un ser querido o un despido laboral. Y otras veces, existen otros factores que son mucho más difíciles de identificar como pueden ser: la falta de autoestima, la dificultad para expresar emociones o un estilo de relación deficiente.

Es posible que los estados depresivos se acompañen de conductas que aumenten la sintomatología. Un elemento que no se suele tener en cuenta durante los estados depresivos es una mala alimentación.

Generalmente, las causas de la depresión se presentan en la interacción de unos factores biológicos con factores psicosociales y de personalidad.

 

Tratamiento de la depresión

Recuerda que para saber con seguridad si estás o no sufriendo una depresión y de qué tipo es, es imprescindible la evaluación de un profesional de la salud mental. No dudes en pedir ayuda, si crees que podrías estar sufriendo un trastorno depresivo.

A través de una relación personal con el terapeuta se buscará los recuerdos en la infancia del paciente de situaciones en las que éste no se ha sentido reconocido. Aunque mucha gente piense que una persona depresiva siempre está llorando por las esquinas, en realidad hay una especie de escudo protector plagado de autoexigencias, lapsus o actos fallidos y múltiples elementos que desvían la atención del terapeuta y el paciente en la reconstrucción de su propia biografía.

El tratamiento de la depresión se centra en tratamientos farmacológicos con antidepresivos. Lo más frecuente para ayudar a todas las personas que sufren depresión es combinar la psicoterapia con este tipo de terapia farmacológica. Lo más importante es el que paciente sea capaz de entender lo que le pasa y que aprende a exteriorizar sus sentimientos.

La evolución del tratamiento difiere mucho de una persona a otra. Por fortuna, está comprobado que siguiendo un tratamiento adecuado las personas que padecen depresión pueden llegar a mejorar y a recuperarse.

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