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En la actualidad, existe un alto porcentaje de personas que fallecen por muerte súbita o parada cardiorrespiratoria cada año. Solo un 10 % de ellas consigue sobrevivir. En la mayoría de los casos, se suelen producir en el hogar y, exceptuando las situaciones en las que la persona se encuentra sola, en muchas de ellas están acompañadas. El problema es que las personas de su alrededor no saben cómo deben actuar o lo que es lo mismo no conocen los eslabones de la cadena de supervivencia.
Esta cadena fue propuesta por la American Heart Association (AHA) en 1991 y ha ido evolucionando hasta nuestros días por las contribuciones de la AHA y del European Resuscitation Council (ERC), además de crearse algunas acciones complementarias a la misma.
Cada 5 años ambas asociaciones científicas se reúnen con el objetivo de mejorar la actuación ante las situaciones de paradas cardiorrespiratorias y mejorar así la calidad de vida de las personas afectadas. Por lo que si siguen la dinámica general, será en este 2020 cuando vuelvan a encontrarse para revisar los datos recopilados hasta ahora.
Ahora bien, ¿en qué consiste esta cadena de supervivencia y por qué es tan importante? ¿Es necesario que todas las personas sepan de su existencia? A estas y otras preguntas responderemos a continuación.
Antes de conocer cuáles son los eslabones de la cadena de supervivencia es conveniente que tengamos en cuenta algunos datos:

Ahora que ya sabemos algunos aspectos básicos e importantes, llega el momento de conocer los cinco eslabones de la cadena de supervivencia:
El primer eslabón consiste en la evaluación rápida de la situación, comprobar si la víctima responde y llamar al servicio de emergencias médicas (112) para que esta pueda recibir el tratamiento adecuado.
Este eslabón tiene como objetivo prolongar el tiempo para la resucitación y aumentar las probabilidades de supervivencia tras la parada cardiorrespiratoria. Se trata de revertir la situación e intentar que el oxígeno llegue tanto al cerebro como al resto de órganos hasta que lleguen los profesionales sanitarios especializados.
La reanimación es una práctica sencilla que se realiza con las manos y en la que la persona que tiene formación sobre ella debe colocarse de rodillas a la altura de los hombros de la víctima y seguir los siguientes pasos:
La AHA utiliza las letras CAB (compressions, airway, breathing - compresiones torácicas, vía respiratorias, respiración) como una orientación sobre los pasos a seguir en la RCP.
Los desfibriladores son dispositivos que producen descargas eléctricas con el objetivo de que el corazón reaccione y vuelva a funcionar. Su uso aumenta las probabilidades de supervivencia y suelen ser sencillos de utilizar, ya que hay una voz que guía a la persona que lo utiliza.
En general, estos se encuentran distribuidos en lugares públicos para utilizarlos en caso de que se produzcan situaciones de paradas cardiorrespiratorias. De hecho, a día de hoy, existen apps para móviles que indican dónde podemos localizar uno.
Este eslabón es el que llevan a cabo los profesionales sanitarios en el hospital.
Se trata del último eslabón de la cadena de supervivencia y consiste en los cuidados que recibe el paciente de los profesionales sanitarios con el objetivo de que este vuelva a un funcionamiento cerebral normal, un ritmo cardíaco estable y una función hemodinámica normal. Así, la calidad de este tipo de cuidados influye en el pronóstico final de la persona afectada.