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Un gran número de profesionales trabajan en horarios nocturnos: médicos, enfermeras, policías, vigilantes o transportistas, entre otros. Pero también son muchos los estudios que están de acuerdo en que trabajar de noche tiene consecuencias negativas para la salud, tanto física como emocional, sobre todo si se mantiene este turno a lo largo del tiempo.
Lo cierto es que en algunos empleos es inevitable trabajar en estos horarios, a pesar de que muchas instituciones y organismos insisten en tomar medidas para que en la medida de lo posible los turnos sean más reducidos. Ahora bien, ¿cómo afecta trabajar de noche?, ¿el cuerpo puede acostumbrarse?
En primer lugar, no dormir por la noche implica que no se descansa con normalidad, ya que no se tiene un sueño reparador porque el cerebro se encuentra programado genéticamente para descansar en estos horarios. De hecho, las personas que desempeñan su jornada laboral durante la noche suelen descansar entre una o dos horas menos.
También se produce una alteración del ritmo biológico y una disminución de la melatonina debido a la luz artificial del lugar de trabajo. Esto tiene graves consecuencias, ya que la producción de esta hormona suele aumentar a medida que cae el sol, pero en este contexto disminuye, razón por la cual se puede experimentar cierta somnolencia, además de cambios hormonales.
Así, el principal problema asociado a los trabajos nocturnos son las alteraciones del sueño, en concreto el insomnio, ya que se obliga al organismo a dormir cuando se tiene que estar despierto y a estar alerta cuando tiene mayor predisposición para el sueño. Por lo que los patrones de sueño se encuentran bastante afectados.
Por otro lado, suelen ser frecuentes los estados de cansancio y mal humor, síntomas depresivos, fatiga crónica, estrés laboral, la aparición de malos hábitos alimenticios y las repercusiones negativas en la vida social y familiar. Y no solo eso, según la Organización Internacional del Trabajo, si una persona trabaja durante 15 años en horario nocturno, envejecerá 5 años de forma prematura.
Además, también se destacan consecuencias más graves, como aquellas que se revelaron a partir de una investigación por parte del American Journal of Preventive Medicine en la que se observó el estado de salud de un gran grupo de enfermeras durante casi cuatro años. Los resultados indicaron que las muertes por enfermedades cardiovasculares eran más comunes en las enfermeras que habían trabajado de forma permanente con un turno de noche o bien rotativo durante más de cinco años.
Como vemos, trabajar de noche implica graves riesgos, por lo que es fundamental seguir algunas pautas y recomendaciones para disminuir su impacto.
Tener una dieta equilibrada. Según varios estudios, las personas que trabajan por la noche suelen alimentarse peor, ya que recurren a comida rápida, bebidas estimulantes o relajantes para inducir el sueño. Así, cuidar este aspecto es fundamental para prevenir problemas de salud y mantener al organismo con energía y vitalidad.Por último, se recomienda no trabajar de noche a partir de los 35 años, ya que esta es la edad límite en la que nuestro organismo tiene más facilidad para recuperarse en este tipo de situaciones.
Como vemos, está claro que trabajar de noche es duro y tiene sus consecuencias, por lo que no debemos descuidarnos. Dormir es una necesidad en la que no solo es importante la cantidad de sueño, sino la calidad del mismo. No lo olvidemos.
Bibliografía:
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Costa, G. (1996). The impact of shift and night work on health. Applied Ergonomics, 27, 9-16.
Villalba, J.A., López, J., Gavilanes, M., y Legido, J.C. (1989). Repercusión fisiológica del trabajo nocturno sobre la salud. Salud y Trabajo, 75,17-20.